ESTOCOLMO (AP) — Cuando Alfred Nobel creó el premio de literatura en su nombre, quizás pudo haberse beneficiado de un editor. La intención del premio aparece tentadoramente vaga en su testamento, lo que hace que el honor literario sea uno de más debatidos y entretenidos de los Premios Nobel.

 

El industrialista sueco dijo que quería que el galardón reconociera a “la persona que ha producido en el campo de la literatura la obra más destacada en una dirección ideal”.

El jueves, la Academia Sueca anunciará quién considera que haya cumplido con el criterio de “ideal” para los laureles de 2017.

Una mirada a algunos aspectos del Premio Nobel de Literatura:
___
¿QUÉ QUIERE DECIR “DIRECCIÓN IDEAL”?

La Academia Sueca nunca ha tenido una visión consecuente al respecto, pero parece ir atravesando conceptos.

En un artículo publicado en el cibersitio del Premio Nobel, el miembro de la academia Kjell Espmark delineó al menos siete periodos distintos en las interpretaciones del siglo XX, desde el “idealismo conservador” de los primeros años en los que se honró iglesia y familia, pasando por un periodo de hombre común en la década de 1930, cuando Sinclair Lewis y Pearl Buck ganaron, y más recientemente una determinación de reconocer a escritores fuera de las tradiciones occidentales.

Solo cinco países han recibido casi la mitad de los premios de literatura desde 1901: Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Suecia.

___
¿QUÉ CUENTA COMO LITERATURA?

En 2015 y 2016, el premio fue a escritores afuera del convencional literario de novela y poesía.

Los libros de Svetlana Alexievich son reportajes sociopolíticos artísticos, y se puede decir que las letras de Bob Dylan tienen más poder en la canción que en el papel.

Si la academia está resuelta a ser aventurera, podría considerar otras formas de arte como literatura.

Las novelas gráficas, por ejemplo, se han construido con el peso moral y el poder imaginativo a considerarse literatura que va más allá del entretenimiento.

Un premio Nobel para las novelas gráficas “no parece para nada irracional”, Gabriel Winslow-Yost, un editor en el New York Review of Books, dijo a The Associated Press.

Como Alexievich, “algunos de los mejores caricaturistas estadounidenses de las dos últimas generaciones han estado especialmente preocupados por los efectos de las fuerzas políticas de gran escala sobre las vidas de individuos particulares; es así con Art Spielgelman, es así con (Chris) Ware, y con Dan Clowes”, dijo.

Y si las letras de las canciones de Dylan cuentan como literatura, ¿podrían también premiarse libretos de ópera?

Stephen Wadsworth, director de estudios operísticos en la Escuela Juilliard y autor de un libreto, dijo que puede concebir la idea de que el premio recaiga en un autor cuyo trabajo haya sido adaptado a la ópera, y notó que la obra del laureado Maurice Maeterlinck, “Pelléas and Mélisande”, sirvió como base de la famosa ópera de Debussy.

“Probablemente hay algunos libretistas que van a decir que deberían recibir el premio Nobel, pero estarían equivocados”, añadió.

___
LOS PRESUNTOS FAVORITOS

El novelista, dramaturgo y ensayista keniano Ngugi wa Thiong’o encabeza las listas de muchos corredores de apuestas, seguido por el perenne favorito Haruki Murakami.

Otro nombre que emerge año tras año vería sus chances enturbiados por su popularidad: “Tuvimos que cortar las probabilidades de Margaret Atwood… luego que ‘The Handmaid’s Tale’ ganara el Emmy la semana pasada”, dijo Alex Apati, un vocero de la casa de apuestas británica Ladbroke’s, en un email.

En todo caso, establecer las probabilidades del Nobel parece una tarea menos rigurosa que evaluar los prospectos de un equipo deportivo, al basarse en el juicio del público y no de un análisis profundo.

“Aunque no empleamos a alguien específicamente para que analice este mercado, los corredores entre ellos se mantienen muy informados”, dijo Apati.

Amos Oz, Ismail Kadare, Adonis y Don de Lillo también son considerados fuertes contendientes, según sus probabilidades.