Familias usan internet para buscar a desparecidos por Harvey

Fotos con peticiones de ayuda para encontrar a desaparecidos durante la tormenta tropical Harvey se publicaban y se compartían miles de veces en redes sociales mientras los desesperados familiares buscan a unos seres queridos que temen que puedan estar muertos, aunque a muchos podría simplemente no funcionarles el celular.

No había una cifra oficial de desaparecidos hasta el martes por la noche, en medio de la gran incertidumbre del cuarto día de la tormenta.

Las autoridades confirmaron la muerte de 18 personas hasta el momento y advirtieron que la cifra podría aumentar en los próximos días.

Las fotos de docenas de bebés, hermanos y abuelos circulaban por Instagram, Facebook y Twitter.

Las publicaciones parecen obtener respuestas, aunque no siempre son positivas.

“Por favooooor” decía una publicación en Instagram que buscaba a Paige Booth, un bebé de ocho meses que aparecía en una foto sentada en un sofá con un chupete.

Su madre y su abuela abandonaron su casa de Houston el lunes llevándola sobre sus cabezas ya que el agua les llegaba a la altura del pecho y la corriente las empujaba.

“Llovía mucho y el nivel del agua era alto”, explicó la madre, Bajauh Henix.

Entregaron al bebé a un agente de policía en una moto acuática, que lo llevó a una zona más alta y lo entregó a una familia con una camioneta negra, agregó la abuela, Kennesha Grand.

Pero cuando Grand y Henix llegaron a la zona donde debía estar la niña, nadie allí conocía su paradero.

Ya en el albergue, publicaron fotos de la pequeña en Instagram y en otras redes sociales.

“Todo el mundo empezó a publicar, y empezó a difundirse”, dijo Grand.

Tras casi dos horas, la madre recibió la llamada de una familia. Tenían a Paige, que les fue devuelta por un agente de policía, totalmente ajena a la odisea.

“Estaba tranquila. Estaba seca. Estaba alimentada”, señaló Grand. “No nos echó de menos”.

Otra de las búsquedas que movilizó a las redes sociales duró más tiempo y no tuvo un final feliz.

Los allegados de Ruben Jordan, de 58 años, buscaban al exentrenador de fútbol y atletismo de una escuela de secundaria de Houston desde que desapareció el sábado en la noche.

“Por favor, ayuda”, decía el anuncio publicado en Facebook y Twitter. “Su familia espera desesperadamente cualquier información (…) Estaba ayudando a rescatar a gente en las inundaciones cuando fue visto por última vez”.

Las personas que compartieron la publicación elogiaron al entrenador.

“El entrenador Jordan (…) tuvo un tremendo impacto positivo en mis hijos gemelos”, dijo Lee Jackson, un escritor de Austin, al compartir el aviso.

“Sigue en contacto con ellos. Ellos lo quieren”.

Pero tras 48 horas de búsqueda, el departamento de policía de Friendswood notificó su deceso a sus dos hijos y al resto de su familia el lunes, dijo su exesposa, Sandra Jordan Washington.

Otro hombre desaparecido, Omar Rosales, de 25 años, tiene un trabajo a tiempo parcial en Wal-Mart y, con su escaso salario, decidió prescindir del celular para poder pagar el seguro del auto.

Esto hizo que estuviese ilocalizable durante 17 horas luego de la llegada de Harvey, explicó su madre, Lydia Rosales.

Su hermana recurrió a Instagram el domingo con la esperanza de encontrarlo.

Al salir de su trabajo el sábado en la noche, Omar Rosales se encontró con que la crecida le impedía llegar a su casa.

Aparcó en un estacionamiento, pero la inundación lo obligó a irse más lejos y al final su auto se paró y entró en una gasolinera.

Allí, un hombre le dejó utilizar su celular y llamó a su madre, que estaba a apenas seis manzanas, en la casa de un amigo donde se refugió tras tener que abandonar la suya por el agua.

“Es un milagro”, comentó Rosales el martes en la noche, añadiendo que en adelante se asegurará de que su hijo tiene teléfono móvil. “Creo que los dos aprendimos la lección”.